top of page
Auras_Gonzalo Maciel.jpg

Serie Auras

La serie surge a partir de un interés persistente por la idea de que cada ser emana un halo de luz propio. Siempre me fascinó pensar que cada individuo proyecta una combinación única de colores, una especie de campo luminoso que pocas personas pueden percibir directamente. Desde mi práctica meditativa esta idea se vincula también con la noción de que cada persona posee una luz interior que la conecta con su propia dimensión espiritual.

En esta serie la investigación se orienta hacia la posibilidad de representar esa presencia luminosa. Las obras funcionan como retratos de almas donde la figura humana desaparece y es reemplazada por una manifestación cromática. La noción de aura aparece aquí como un campo perceptivo de la luz, una proyección de energía donde el color se convierte en el medio para imaginar la dimensión invisible de cada ser.

Las piezas se construyen a partir de dispositivos lumínicos que emiten secuencias de color capaces de transformar el espacio circundante. La luz se expande hacia el entorno y envuelve al espectador, generando una atmósfera donde la percepción del color se vuelve corporal. El objetivo es crear situaciones contemplativas donde la experiencia visual pueda resonar también a nivel emocional y sensorial.

En algunas obras de la serie el color se despliega a través de secuencias específicas que recorren distintos estados cromáticos. Cada color aparece asociado a aspectos fundamentales de la experiencia humana, desde la energía vital hasta la intuición, el amor o la conexión con el cosmos. La transición entre estos colores propone un recorrido sensible que invita a detenerse y a percibir cómo esas variaciones cromáticas afectan al cuerpo y a la percepción.

La luz opera aquí en dos dimensiones simultáneas. Por un lado actúa desde la física de la luz como un fenómeno que transmite información cromática a través de la retina. Por otro lado funciona como un símbolo de espiritualidad que permite imaginar una conexión con la propia interioridad.

En algunas instalaciones el color se complementa con ambientaciones sonoras que intensifican la experiencia perceptiva. El espacio se transforma entonces en un entorno inmersivo donde luz y sonido acompañan un estado de introspección.

 

Las obras de esta serie evocan la presencia de objetos rituales o tótems luminosos que invitan a una contemplación silenciosa. La intención no es representar una imagen concreta sino generar un campo de color que permita experimentar la posibilidad de reconectar con esa dimensión interior que cada persona porta consigo.
 

Página en construcción

bottom of page