
Serie
Nubes químicas
Estas pinturas surgieron inicialmente como un hobby dentro de mi práctica lumínica actual. Antes de comenzar a trabajar con luz mi obra era principalmente pictórica y estaba sostenida por el dibujo. Mientras desarrollaba mis exploraciones con luminarias, sistemas electrónicos y dispositivos lumínicos, empecé a volver a la pintura como una forma de trabajo más intuitiva. A diferencia del trabajo con LEDs, electricidad y programación, que requiere planificación y estructura, la práctica pictórica me permitió recuperar un espacio de experimentación más libre y contemplativo.
En este proceso la acción de pintar, particularmente el esfumado inspirado en humos y nubes, comenzó a adquirir un carácter repetitivo que requiere concentración y que terminó convirtiéndose en una práctica cercana a la meditación. La pintura se transformó así en un espacio donde el gesto, la intuición y la observación lenta del proceso tienen un papel central.
Con el tiempo empezaron a aparecer imágenes que recuerdan a paisajes vistos desde gran altura. Las formas comenzaron a parecer fotografías aéreas o registros satelitales donde gases, ríos, masas líquidas y reacciones químicas se mezclan en una misma superficie. Las composiciones presentan morfologías híbridas donde tierra, mar y atmósfera parecen fundirse en una masa amorfa y mutante sin límites claros entre los elementos.
Estas pinturas imaginan paisajes posteriores al antropoceno. El antropoceno se define como la época geológica marcada por el impacto de la actividad humana sobre el planeta. A partir de esa idea las obras proponen visualizar cómo podrían ser los paisajes de la Tierra luego de nuestra existencia, un mundo donde los procesos químicos y ambientales han transformado profundamente la atmósfera y el territorio.
Durante el proceso de exhibición apareció además una nueva exploración vinculada con la luz. Algunas de estas pinturas se presentan acompañadas por iluminación cambiante que modifica la percepción del color pigmento y genera variaciones constantes en la imagen. De este modo la obra deja de ser completamente estática y entra en un estado de transformación continua donde color, luz y superficie interactúan en el tiempo.
La serie se mantiene como un campo de experimentación abierto donde la intuición, el gesto y el juego ocupan un lugar central dentro de mi práctica artística.